La educación ausente
La comunicación de la educación, requiere de una educación para la comunicación. Los voceros de la políticas educativas oficiales, requieren una pedagogía para comunicar mejor. ¿Por qué? Porque la educación atraviesa un déficit comunicacional. La sociedad habla más de fútbol que de educación, qué duda cabe. ¿Por qué? ¿La educacion no es fascinante? La educación es fascinante, relevante y prioritaria. Pero su importancia no tiene un correlato directamente proporcional en los medios. Cabe reflexionar sobre los mejores métodos para optimizar su magnetismo
¿Por qué la educación está ausente de los medios y ocupan su lugar las malas noticias relativas a la educación?
La educación se sustrae al periodismo.
Cuando se habla de educación en los medios no se habla de educación en realidad sino de cuestiones no educacionales que acontecen en el escenario educativo:conflictos gremiales, manifestaciones estudiantiles callejeras, violencia escolar.
La educación en sí está mas bien ausente en el despliegue mediático.
¿Es así?
¿O es justamente a través de la pugna, del disturbio y de la alteración, que la educación como práctica cotidiana se abre al debate público?
Para entender las relaciones conflictivas entre la educación y el periodismo es necesario comprender cual es la naturaleza profunda de las noticias.
La constitución de un discurso colectivo de la educación, la instalación de la educación como tema social relevante, la impregnación desde los ministerios de la Educación hacia la sociedad de la impronta de sus políticas, debe ser un proceso que interactúe con el modelo comunicacional dominante que ve primero la alteración que la normalidad, que prioriza la “convulsión”, por sobre la acción orgánica. No hay noticias educativas potentes, según ese modo de concebir el periodismo, que no acrediten algún tipo de convulsión en el sistema educativo.
Es que las convulsiones sociales constituyen el epicentro de la lógica comunicaciónal. Concebimos aquí el término “convulsión” desde tres de sus dimensiones. Tiene un sentido, digamos, historiográfico: “convulsión” adquiere carga comunicacional política y social cuando se habla por ejemplo de una “época de grandes convulsiones”. Puede ser concebido también, meramente, como una patología clínica, y tiene a la vez una dimensión existencial, que no queda reducida a la nomenclatura psiquiátrica del asunto. La convulsión, como “alteración”, es una de las formas que adquiere la noticia. No sólo la noticia pública, sino también la noticia personalísima.
La difusión gubernamental de la política, no arraiga en la convulsión sino en la exhibición de la construcción. La educación se difunde ministerialmente como un espacio de generación de iniciativas, de despliegue de planes, de explicitación de metas y de objetivos.
Aquí se produce un conflicto, pero es un conflicto productivo, con la mirada periodística, que por naturaleza y reflejo profundo, tiende a refutar el discurso oficial, a sospechar, a analizar y a investigar.
En esa frontera caliente, entre la vocería oficial, y la beligerancia metodológica del peridismo, emerge la noticia educativa.
El periodismo es muchas cosas, pero entre otras, es una forma cuasi compulsiva de observar las convulsiones, las alteraciones, las transformaciones, las irregularidades, también (por qué no decirlo puesto que es así) las catástrofes y las guerras. Es una suerte de sismógrafo o de osciloscopio de las mutaciones y muy especialmente de las mutaciones violentas. Esquemáticamente podría decirse que hay dos miradas periodísticas de la convulsión: una es banal y otra no. Una es automática, estereotipada y fútil, y otra es auténtica, esforzada e interesante. Aunque nunca las cosas son tan simples, ni tan opuestas como el blanco y el negro, y los matices lo complejizan todo para mejor.
Resulta interesante trasladar alguno de los esquemas del modelo semiofísico al del sistema comunicacional montado por los seres humanos, al sistema de medios. ¿Qué es una noticia, mediáticamente hablando?
Utilizando la terminología de René Thom, una noticia es “una saliencia”, algo que se destaca de un fondo, la presa del tigre que emerge recortada y definida para sus sentidos y que desencadena una andanada de conductas diferentes a las que el animal venía sosteniendo. En el campo humano la cuestión no difiere demasiado. En términos tradicionales una noticia es una discontinuidad, una alteración de la normalidad que desencadena conductas masivas diferentes a las que los grupos venían sosteniendo antes de esa alteración percibida.
La noticia educativa nunca será entonces una descripción de acontecimientos normales. El espacio mediático, de acuerdo a ésta aproximación, será directamente proporcional a las crisis que la afecten.
La educación es noticia, cuando deja el espacio educativo deja de serlo. Esa es la paradoja. La educación gana espacios mediáticos, cuando la educación misma está agredida por los conflictos: son las rupturas gremiales, la violencia escolar, los accidentes, las movilizaciones, las que son noticia, y jamás el normal dictado de las clases.
Para contrapesar la concepción que sostiene la predilección mediática por las malas noticias, cabe pensar, desde el ámbito de la educación en otro modelo conceptual:
La “Teoría del Cultivo”
Constituye uno de los esfuerzos más serios e interesantes por comprender la influencia de los medios en la sociedad. La tesis es simple. Según George Gerbner (un húngaro emigrado a los EEUU que pergeñó la teoría): “Los medios implantan o cultiva en la sociedad un sistema de valores, una visión del mundo y un conjunto de actitudes personales”.
Para sembrar una actitud propicia al discurso de la educación, es mejor -justamente-cultivar, que irrumpir noticiosamente en la sociedad. Las noticias serán tendencialmente malas noticias. El cultivo, en cambio, es una vía larga de aproximación a la sociedad, pero más eficiente y profunda.
¿Como se cultiva educación desde el periodismo?:Generando notas analíticas basicamente. De todos modos, el cultivo de la educación desde los medios, requiere de una adquisición de los instrumentos comunicacionales propios del periodismo: periodísticos: para cultivar y extender un clima de reflexión sobre la educación es necesario prescindir en lo posible de las abstracciones. Los artículos deberían partir de ejemplos concretos, la educación debe tener cuerpo, nombres imágenes. A partir de los ejemplos proviene la reflexión. Esa educación, encarnada, es una semilla con buen pronóstico.
La instalación de noticias por vía virtual se inscribe en un sistema comunicacional provisto de mecanismos o reaseguros contra las conductas reactivas , precisamente porque procede por vía interactiva. Parece un recurso subutilizado por los ministerios de Educación de América Latina. La dinámica online, los foros, las encuestas, los blogs, los e-mails… la geografía virtual y sus senderos, tiende a bloquear el sistema tradicional de la emisión. Tiende a reconfigurar y atenuar el peso de la autoridad de un formato transmisor que provoca reacciones inmediatas y reflejas, propicia un complejo informacional activo que aporta al mundo impreso, sonoro y audiovisual de las noticias, por vía de la convergencia multimediática, una lógica noticiosa menos invasiva, atenuando la impronta violatoria de las noticias que como un fluido indiscutible facilitaba la manipulación de audiencias que no oponen resistencias.
Los ministerios de educación tienen una audiencia directa y directamente interesada en sus acciones y políticas: los docentes, los alumnos, y la comunidad escolar en general. Desde los blogs, hasta los mensajes por teléfonos celular, los ministerios, los ministros, pueden personalizar sus mensajes y a la vez oir los mensajes de la sociedad educativa en general. No es posible hoy prescindier de la capilaridad comunicativa de la WEB para comunicar educacion, y para comunicarlo todo.
La interactividad virtual enriquece la dinámica comunicativa en general, que ya no es vertical o verticalista, sino descentrada, abierta y expandida en redes no previsibles a priori. Todos los medios son ya anfibios: materiales y virtuales, y remiten los unos a los otros permanentemente. Un mapa de las trayectorias de noticias según el nuevo modelo informacional se parece mas al de las rayas de los tigres a las de las cebras (no hay dos individuos con diseños idénticos) que a sus respectivos comportamientos lineales frente a determinados estímulos.
La ley de la gravedad noticiosa predigital permitía predecir comportamientos masivos, una vez emitidos determinados flujos informativos. Se lanzaba una noticia desde las alturas prestigiosas de los medios, desde las vocerías oficiales y oficiosas y según un circuito uniformemente rectilíneo caía como un peso lapidario para la conciencia o de pronto la inconsciencia social.
Para pensar el lugar de la educación en el campo de las noticias, es necesario y urgente situar el análisis en la indudable transformación de la “Comunicación distributiva”, aquella que brota de una fuente, y se distribuye entre muchos receptores. Ese esquema tradicional, de acuerdo al que los gobiernos propagan su gestión, el sentido de sus políticas y sus logros y objetivos, choca contra la emergencia vital de lo que denominamos “Comunicación participativa”
Hay un texto revolucionario escrito por el reconocido llamado Dan Gillmor. Se llama “We the Media: Grassroots Journalism by the People, for the People”, es decir, “Nosotros los medios: las raíces del periodismo, por la gente y para la gente”. La tesis central es simple y apabullante: avanzamos hacia un mundo en el que las noticias no necesitarán de los diarios para difundirse, “News without newspapers” (noticias sin diarios).
Las audiencias dejaron ya de ser receptoras de noticias para ser a la vez productoras y emisoras de información. El crecimiento exponencial de los blogs, de los celulares personales como máquinas de captar y comunicar imágenes y mensajes, genera cada día un flujo de noticias lateral, y de pronto autónomo, al que se emiten desde los centros “autorizados” para informar, o sea: las empresas periodísticas mismas.
Estaríamos asistiendo al crepúsculo del periodismo distributivo, de las noticias difundidas desde centrales profesionales, para arribar, según Gillmor, al amanecer del “periodismo participativo”
Hoy la conversacion entre los ministerios(los ministerios de educación en éste caso) y los periodistas, necesariamente debe ampliarse hasta constituirse en una conversación ampliada hacia todos los sectores de la educación, que ya viven en un paradigma virtual.
Hay que comunicar educación, desde los conflictos que la aquejan, porque la enunciación de los conflictos y la reflexión en torno a los conflictos constituye una vía de acceso a la “cosa” educativa. El vector semiofísico es una vía indispensable
de la transmisión contemporánea. Las alteraciones y los conflictos vehiculizan informacion sobre educación
El vector reflexivo que propone la teoría del cultivo, la siembra morosa de valores y conceptos educacionales a través de la generación de análisis, de la comparación científica de datos relativos a la educacion, constituye una matriz epistemológica comunicacional crucial: Comunicar es cultivar. Es sembrar reflexión para cultivar conciencia.
Finalmente, la comunicación de la educacion requiere de La potencia participativa. Es necesario que la comunicación de la educación sea comunicada por todos, y no sólo por algunos “dueños comunicacionales de la educación”
El conflicto, el análisis y la participacion por vía virtual son la triada esencial.
No es posible comunicar bien, mutilando alguna de las dimensiones comunicacionales. Comunicar es integrar. Y ese es el desafío.
Agregar comentario 16 de Diciembre de 2009



