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	<title>Comentarios en: Tres dimensiones de la noticia</title>
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	<description>Otro weblog más de WordPress</description>
	<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 23:53:32 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Sol</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-73</link>
		<dc:creator>Sol</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Apr 2008 20:45:13 +0000</pubDate>
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		<description>Qué ganas de irme a África!!!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Qué ganas de irme a África!!!!</p>
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		<title>Por: Pablo</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-72</link>
		<dc:creator>Pablo</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Apr 2008 02:35:11 +0000</pubDate>
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		<description>Noticia deseada: vale entrar un rato al portal de Telam. www.telam.com.ar y se encontrará la noticia deseada por el gobierno de manera muy cruda. Ni siquiera canal 7 se anima a tanto y gracias a algunos buenos periodistas del canal logra tener destellos de objetividad.

Noticia deseada por la Opinión Pública. Durante la mayor parte de la gestión de Néstor K, estaba mal visto hablar mal del gobierno: se era poco objetivo se buscaba desestabilizar o se era de derecha. Pocos querían escuchar de corrupción, de obras públicas inconclusas o de los desmanejos de Kirchner en Santa Cruz. ¿Me pregunto si ahora no pasa lo mismo pero en sentido contrario?. 

Noticia deseada por el medio: en estas épocas en donde la opinión pública no desea noticias buenas, sino escándalos muchos medios están publicando denuncias en que los títulos no se corresponden con el resto de la nota. 

Coincido con Gabriela en que la noticia por impregnación es la que todos deseamos cubrir. Sin embargo, parece muy difícil hacerlo en el actual contexto. Cito para finalizar una frase de García Márquez, en que en parte el periodismo es contrario a la impregnación, al menos en la mayoría de los casos. 

"Nadie que no haya nacido sólo para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persisitr en un oficio tan voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede ni un instante de paz, mientras no vuelva a empezar con más ardor que nunca el minuto siguiente".</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Noticia deseada: vale entrar un rato al portal de Telam. <a href="http://www.telam.com.ar" rel="nofollow">http://www.telam.com.ar</a> y se encontrará la noticia deseada por el gobierno de manera muy cruda. Ni siquiera canal 7 se anima a tanto y gracias a algunos buenos periodistas del canal logra tener destellos de objetividad.</p>
<p>Noticia deseada por la Opinión Pública. Durante la mayor parte de la gestión de Néstor K, estaba mal visto hablar mal del gobierno: se era poco objetivo se buscaba desestabilizar o se era de derecha. Pocos querían escuchar de corrupción, de obras públicas inconclusas o de los desmanejos de Kirchner en Santa Cruz. ¿Me pregunto si ahora no pasa lo mismo pero en sentido contrario?. </p>
<p>Noticia deseada por el medio: en estas épocas en donde la opinión pública no desea noticias buenas, sino escándalos muchos medios están publicando denuncias en que los títulos no se corresponden con el resto de la nota. </p>
<p>Coincido con Gabriela en que la noticia por impregnación es la que todos deseamos cubrir. Sin embargo, parece muy difícil hacerlo en el actual contexto. Cito para finalizar una frase de García Márquez, en que en parte el periodismo es contrario a la impregnación, al menos en la mayoría de los casos. </p>
<p>&#8220;Nadie que no haya nacido sólo para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persisitr en un oficio tan voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede ni un instante de paz, mientras no vuelva a empezar con más ardor que nunca el minuto siguiente&#8221;.</p>
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	<item>
		<title>Por: Diego Landi</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-71</link>
		<dc:creator>Diego Landi</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Apr 2008 00:13:32 +0000</pubDate>
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		<description>Kapu dice que hacer periodismo es “ver las cosas desde muy cerca”. 

Ver, observar, involucrarse, tener presencia en o cerca de lo que sucede. Esas son las características primordiales que enhebran sus relatos y que hacen la deliciosa diferencia. 

Creo que la noticia por impregnación es la que nos va tocando el hombro despacio pero insistentemente, sin que la esperemos. Y cuando nos damos vuelta nos deja la pesada carga y la inevitable sensación de que no la podemos dejar pasar, ni eludir fácilmente. 

A partir del momento en que sucesiones de visiones, olores, sensaciones, sentimientos, curiosidades nos interpelan, no podemos hacernos los zonzos. Debemos  sacarla a la luz, parirla y mostrarla al mundo.

Creo, también, que en esta tarea de periodista de no ficción, de recolector de noticias por impregnación hay que hacerle menos caso a los manuales formales “pro noticia fría y objetiva”.
 
Hay que hacer, como Kapu, gala del adjetivo, tomar posición, generar pasiones, hacer emocionar, describir con gracia, sentimiento, complicidad y una literaria precisión. 

Concuerdo en esto de que podría haber puntos de encuentro entre Kapu y ciertas crónicas con música, descriptivas de arrabales y de historias  que  escribieron grandes letristas de tangos.

Más abajo transcribo algunas citas de Kapu que describen magistralmente su callejón, en Lagos. A partir de sus elecciones da muestras de la forma de impregnarse de las costumbres e idiosincrasia.

“Es cierto que para instalarme habría podido elegir el Ikoyi, un barrio seguro y lujoso, habitado por nigerianos ricos, por europeos y diplomáticos, pero es un lugar demasiado artificial, selecto, cerrado y vigilado celosamente, y yo quiero vivir en una ciudad africana, en una calle africana y en una casa africana ¿Cómo, si no, podría conocer esta ciudad? ¿Este continente?” (Ébano, pág. 120)

“… me irritaban aquellas personas que al llegar a África se instalaban en la “pequeña Europa” o en la “pequeña América” (es decir, en hoteles de lujo) y al regresar a sus países presumían de haber vivido en África, a la cual no habían visto en absoluto..” (Ébano, pág. 121)

“Robarle a uno sobre todo significa humillarlo, engañarlo. Pero, viniendo aquí, me convencí de que percibir un robo sólo como humillación y engaño no dejaba de ser un cierto lujo psíquico. Al vivir entre la miseria de mi barrio, comprendí que el robo, hasta un pequeño hurto,  podría significar una condena a muerte…” (Ébano, pág 122)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Kapu dice que hacer periodismo es “ver las cosas desde muy cerca”. </p>
<p>Ver, observar, involucrarse, tener presencia en o cerca de lo que sucede. Esas son las características primordiales que enhebran sus relatos y que hacen la deliciosa diferencia. </p>
<p>Creo que la noticia por impregnación es la que nos va tocando el hombro despacio pero insistentemente, sin que la esperemos. Y cuando nos damos vuelta nos deja la pesada carga y la inevitable sensación de que no la podemos dejar pasar, ni eludir fácilmente. </p>
<p>A partir del momento en que sucesiones de visiones, olores, sensaciones, sentimientos, curiosidades nos interpelan, no podemos hacernos los zonzos. Debemos  sacarla a la luz, parirla y mostrarla al mundo.</p>
<p>Creo, también, que en esta tarea de periodista de no ficción, de recolector de noticias por impregnación hay que hacerle menos caso a los manuales formales “pro noticia fría y objetiva”.</p>
<p>Hay que hacer, como Kapu, gala del adjetivo, tomar posición, generar pasiones, hacer emocionar, describir con gracia, sentimiento, complicidad y una literaria precisión. </p>
<p>Concuerdo en esto de que podría haber puntos de encuentro entre Kapu y ciertas crónicas con música, descriptivas de arrabales y de historias  que  escribieron grandes letristas de tangos.</p>
<p>Más abajo transcribo algunas citas de Kapu que describen magistralmente su callejón, en Lagos. A partir de sus elecciones da muestras de la forma de impregnarse de las costumbres e idiosincrasia.</p>
<p>“Es cierto que para instalarme habría podido elegir el Ikoyi, un barrio seguro y lujoso, habitado por nigerianos ricos, por europeos y diplomáticos, pero es un lugar demasiado artificial, selecto, cerrado y vigilado celosamente, y yo quiero vivir en una ciudad africana, en una calle africana y en una casa africana ¿Cómo, si no, podría conocer esta ciudad? ¿Este continente?” (Ébano, pág. 120)</p>
<p>“… me irritaban aquellas personas que al llegar a África se instalaban en la “pequeña Europa” o en la “pequeña América” (es decir, en hoteles de lujo) y al regresar a sus países presumían de haber vivido en África, a la cual no habían visto en absoluto..” (Ébano, pág. 121)</p>
<p>“Robarle a uno sobre todo significa humillarlo, engañarlo. Pero, viniendo aquí, me convencí de que percibir un robo sólo como humillación y engaño no dejaba de ser un cierto lujo psíquico. Al vivir entre la miseria de mi barrio, comprendí que el robo, hasta un pequeño hurto,  podría significar una condena a muerte…” (Ébano, pág 122)</p>
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	<item>
		<title>Por: Carolina</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-70</link>
		<dc:creator>Carolina</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 21:19:41 +0000</pubDate>
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		<description>Es evidente que Kapuscinski utiliza variados recursos literarios y que sabe elegir muy bien las palabras justas para describir sensaciones y provocar a su lector. Por ejemplo, me parece interesante su descripción de la "espera" a la que están acostumbrados los africanos, consistente en la nada misma, en el olvido del cuerpo para, efectivamente, esperar que algo suceda:

"No reaccionan a un sol que abrasa sin piedad ni a las moscas, voraces y pesadas, que las asedian y se posan sobre sus labios y párpados"

Kapuscinski podía haber elegido otras palabras, pero al describir esas moscas en los labios y los párpados de las personas, creo que logró un efecto mucho mayor que el que podía haber logrado diciendo que las moscas revoloteaban o que, simplemente, molestaban a los pasajeros en espera.

Otro pasaje en el que se ve la habilidad de Kapuscinski para provocar emociones en sus lectores, es aquel en el que relata su viaje por la selva y su recorrido entre medio de una manada de búfalos:

"Y ahora tengo delante de mí a una manada de tales características. ¿Qué hacer? ¿Detenernos y quedarnos quietos? ¿Quedarnos quietos durante cuánto tiempo? [...] Hago la señal de la cruz y despacio, muy despacio, en primera marcha y medio embrague entro en la manada. Ésta es inmensa: se extiende casi hasta el horizonte. Observo los búfalos que están al frente. Indolentes y parsimoniosos, los que obstruyen el paso al todoterreno empiezan a apartarse, sólo lo suficiente para que el coche pueda pasar. Y no se apartan un centímetro más de lo estrictamente necesario, con lo cual el Land Rover roza sus cuerpos durante todo el trayecto. Estoy empapado. Tengo la impresión de recorrer un camino minado. Miro a leo con el rabillo del ojo. Tiene cerrados los suyos. Un metro tras otro. La manada permanece en silencio. Inmóvil. Con cientos de pares de ojos saltones y tenebrosos firmemente empotrados en unas cabezas macizas. Ojos húmedos, entumecidos, sin expresión. El recorrido dura mucho tiempo, un tiempo que parece interminable, pero por fin volvemos a encontrarnos en un lugar seguro: la manada ha quedado atrás y su mancha, fuerte y oscura en medio de la verde superficie de Serengeti, se vuelve cada vez más pequeña."

A través de oraciones cortas, que contienen imágenes sensoriales muy potentes, y frases que describen situaciones sin explicarlas (por ejemplo, dice "estoy empapado", usa una imagen en vez de explicar que estaba nervioso), Kapuscinski logra transmitir un clima de tensión y la misma sensación que relata, de un tiempo que parece extenderse indefinidamente, creado a partir de la inserción de imágenes sensoriales entre su ingreso en la manada y su salida de la misma.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Es evidente que Kapuscinski utiliza variados recursos literarios y que sabe elegir muy bien las palabras justas para describir sensaciones y provocar a su lector. Por ejemplo, me parece interesante su descripción de la &#8220;espera&#8221; a la que están acostumbrados los africanos, consistente en la nada misma, en el olvido del cuerpo para, efectivamente, esperar que algo suceda:</p>
<p>&#8220;No reaccionan a un sol que abrasa sin piedad ni a las moscas, voraces y pesadas, que las asedian y se posan sobre sus labios y párpados&#8221;</p>
<p>Kapuscinski podía haber elegido otras palabras, pero al describir esas moscas en los labios y los párpados de las personas, creo que logró un efecto mucho mayor que el que podía haber logrado diciendo que las moscas revoloteaban o que, simplemente, molestaban a los pasajeros en espera.</p>
<p>Otro pasaje en el que se ve la habilidad de Kapuscinski para provocar emociones en sus lectores, es aquel en el que relata su viaje por la selva y su recorrido entre medio de una manada de búfalos:</p>
<p>&#8220;Y ahora tengo delante de mí a una manada de tales características. ¿Qué hacer? ¿Detenernos y quedarnos quietos? ¿Quedarnos quietos durante cuánto tiempo? [...] Hago la señal de la cruz y despacio, muy despacio, en primera marcha y medio embrague entro en la manada. Ésta es inmensa: se extiende casi hasta el horizonte. Observo los búfalos que están al frente. Indolentes y parsimoniosos, los que obstruyen el paso al todoterreno empiezan a apartarse, sólo lo suficiente para que el coche pueda pasar. Y no se apartan un centímetro más de lo estrictamente necesario, con lo cual el Land Rover roza sus cuerpos durante todo el trayecto. Estoy empapado. Tengo la impresión de recorrer un camino minado. Miro a leo con el rabillo del ojo. Tiene cerrados los suyos. Un metro tras otro. La manada permanece en silencio. Inmóvil. Con cientos de pares de ojos saltones y tenebrosos firmemente empotrados en unas cabezas macizas. Ojos húmedos, entumecidos, sin expresión. El recorrido dura mucho tiempo, un tiempo que parece interminable, pero por fin volvemos a encontrarnos en un lugar seguro: la manada ha quedado atrás y su mancha, fuerte y oscura en medio de la verde superficie de Serengeti, se vuelve cada vez más pequeña.&#8221;</p>
<p>A través de oraciones cortas, que contienen imágenes sensoriales muy potentes, y frases que describen situaciones sin explicarlas (por ejemplo, dice &#8220;estoy empapado&#8221;, usa una imagen en vez de explicar que estaba nervioso), Kapuscinski logra transmitir un clima de tensión y la misma sensación que relata, de un tiempo que parece extenderse indefinidamente, creado a partir de la inserción de imágenes sensoriales entre su ingreso en la manada y su salida de la misma.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Gabriela Salomone</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-69</link>
		<dc:creator>Gabriela Salomone</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 20:07:20 +0000</pubDate>
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		<description>Sin dudas, Kapuscinski como periodista (no ficción) se coloca en el centro de la realidad y convierte sus percepciones, sensaciones y valoraciones en un instrumento al servicio del lector, así “impregnado”, es que nos deja a la intemperie, (como si no hubiera intermediarios) con la experiencia misma de saberse en Africa. Al mismo tiempo, es en ese punto, donde se convierte en mensajero invisible, hay una representación verosímil de las vivencias, una escenificación que vale por si misma, sin necesidad de anclaje en la verdad, allí, Kapuscinski es también escritor (ficción).

“El elefante es un animal sagrado y también lo es su muerte. (…) Esta solía producirse al ponerse el sol, cuando los elefantes acudían a sus abrevaderos. Se detenía en la orilla de un lago alargaban las trompas, las sumergían en el agua y bebían. Pero llegaba el momento en que un elefante viejo y cansado ya no podía levantar la trompa y para saciar la sed tenía que adentrarse en el lago cada vez más. (…) El lago lo succionaba, lo atraía a sus insondables profundidades. El, durante un tiempo, se defendía agitándose, intentado liberar la patas de la tenaza del légamo para poder regresar a la orilla, pero su propia masa resultaba demasiado grande y la fuerza del fondo era tan paralizante que el animal, finalmente, perdía el equilibrio, se caía y desaparecía bajo las aguas para siempre, Y es ahí, en el fondo de nuestros lagos, donde se encuentran los eternos cementerios de los elefantes.”  (Ebano, pag. 69-70)</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sin dudas, Kapuscinski como periodista (no ficción) se coloca en el centro de la realidad y convierte sus percepciones, sensaciones y valoraciones en un instrumento al servicio del lector, así “impregnado”, es que nos deja a la intemperie, (como si no hubiera intermediarios) con la experiencia misma de saberse en Africa. Al mismo tiempo, es en ese punto, donde se convierte en mensajero invisible, hay una representación verosímil de las vivencias, una escenificación que vale por si misma, sin necesidad de anclaje en la verdad, allí, Kapuscinski es también escritor (ficción).</p>
<p>“El elefante es un animal sagrado y también lo es su muerte. (…) Esta solía producirse al ponerse el sol, cuando los elefantes acudían a sus abrevaderos. Se detenía en la orilla de un lago alargaban las trompas, las sumergían en el agua y bebían. Pero llegaba el momento en que un elefante viejo y cansado ya no podía levantar la trompa y para saciar la sed tenía que adentrarse en el lago cada vez más. (…) El lago lo succionaba, lo atraía a sus insondables profundidades. El, durante un tiempo, se defendía agitándose, intentado liberar la patas de la tenaza del légamo para poder regresar a la orilla, pero su propia masa resultaba demasiado grande y la fuerza del fondo era tan paralizante que el animal, finalmente, perdía el equilibrio, se caía y desaparecía bajo las aguas para siempre, Y es ahí, en el fondo de nuestros lagos, donde se encuentran los eternos cementerios de los elefantes.”  (Ebano, pag. 69-70)</p>
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	<item>
		<title>Por: Guillermo Katchadjian</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-68</link>
		<dc:creator>Guillermo Katchadjian</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 02:24:02 +0000</pubDate>
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		<description>Mientras leía la cita de Kapuscinski elegida por Aneris (“…si el pasajero es un forastero que no conoce África. Alguien así empezará a removerse del asiento, a mirar en todas direcciones y a preguntar: «¿cuándo arrancará el autobús?» «¿Cómo que cuándo?», le contestará asombrado el conductor, «cuando se reúna tanta gente que lo llene del todo»”) no pude evitar relacionarla rápidamente con un hecho muy similar relatado por George Orwell en “Homenaje a Cataluña”. 
Orwell escribe: “Una mañana se anunció que los hombres de mi sala partirían ese mismo día hacia Barcelona. Logré enviar un telegrama a mi esposa, anunciándole mi llegada. Poco después nos metieron en varios autobuses y nos llevaron a la estación. Cuando el tren ya había arrancado, el enfermero del hospital que viajaba con nosotros por casualidad nos informó de que no íbamos a Barcelona, sino a Tarragona. «¡Típicamente español!», pensé. También fue muy español que aceptaran detener el tren para que yo pudiera enviar otro telegrama, y aún más español, que éste nunca llegara”.
Orwell y Kapuscinski tienen más en común que la descripción de un tren/autobus en retraso. Ambos pertenecen a la escuela del periodismo por impregnación.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras leía la cita de Kapuscinski elegida por Aneris (“…si el pasajero es un forastero que no conoce África. Alguien así empezará a removerse del asiento, a mirar en todas direcciones y a preguntar: «¿cuándo arrancará el autobús?» «¿Cómo que cuándo?», le contestará asombrado el conductor, «cuando se reúna tanta gente que lo llene del todo»”) no pude evitar relacionarla rápidamente con un hecho muy similar relatado por George Orwell en “Homenaje a Cataluña”.<br />
Orwell escribe: “Una mañana se anunció que los hombres de mi sala partirían ese mismo día hacia Barcelona. Logré enviar un telegrama a mi esposa, anunciándole mi llegada. Poco después nos metieron en varios autobuses y nos llevaron a la estación. Cuando el tren ya había arrancado, el enfermero del hospital que viajaba con nosotros por casualidad nos informó de que no íbamos a Barcelona, sino a Tarragona. «¡Típicamente español!», pensé. También fue muy español que aceptaran detener el tren para que yo pudiera enviar otro telegrama, y aún más español, que éste nunca llegara”.<br />
Orwell y Kapuscinski tienen más en común que la descripción de un tren/autobus en retraso. Ambos pertenecen a la escuela del periodismo por impregnación.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: jose</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-67</link>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Apr 2008 20:37:19 +0000</pubDate>
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		<description>muy bueno todo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>muy bueno todo</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: r. albano soler</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-66</link>
		<dc:creator>r. albano soler</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Apr 2008 19:59:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/#comment-66</guid>
		<description>Maestro indiscutido de la narración periodística, Kapuscinski nos describe Africa en los años '50 en pleno proceso de independizacion, la muestra como un europeo pero con un matiz fundamental, nunca la juzga.
"Los (autobuses) de Acra son una especie de camiones con carrocería de madera que cubre un techo apoyado sobre unos palos. Gracias a que no hay paredes, durante el trayecto nos refresca una corriente de aire salvadora"
"En una habitación hay una mesa y varias sillas, y en la otra, una cama, encima de la cual se extiende una mosquitera; su presencia solemne-pues recuerda el blanco y largo velo de una novia- más bien persigue el fin de producir una sensación de bienestar en el inquilino antes que protegerlo de los mosquitos: éstos siempre acabarán saliéndose con la suya."
"Se entra a la ciudad por una puerta grande y maciza tras la cual empiezan unas callejuelas estrecha, tan estrechas que apenas si cabe en ellas un coche. Si alguien se cruza con nosotros, tiene que meterse en algún portal para dejarnos pasar."</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Maestro indiscutido de la narración periodística, Kapuscinski nos describe Africa en los años &#8216;50 en pleno proceso de independizacion, la muestra como un europeo pero con un matiz fundamental, nunca la juzga.<br />
&#8220;Los (autobuses) de Acra son una especie de camiones con carrocería de madera que cubre un techo apoyado sobre unos palos. Gracias a que no hay paredes, durante el trayecto nos refresca una corriente de aire salvadora&#8221;<br />
&#8220;En una habitación hay una mesa y varias sillas, y en la otra, una cama, encima de la cual se extiende una mosquitera; su presencia solemne-pues recuerda el blanco y largo velo de una novia- más bien persigue el fin de producir una sensación de bienestar en el inquilino antes que protegerlo de los mosquitos: éstos siempre acabarán saliéndose con la suya.&#8221;<br />
&#8220;Se entra a la ciudad por una puerta grande y maciza tras la cual empiezan unas callejuelas estrecha, tan estrechas que apenas si cabe en ellas un coche. Si alguien se cruza con nosotros, tiene que meterse en algún portal para dejarnos pasar.&#8221;</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Juan Ignacio Sixto</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-65</link>
		<dc:creator>Juan Ignacio Sixto</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Apr 2008 02:00:41 +0000</pubDate>
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		<description>¿Todo periodismo es ficción?


Pensaba, entre algunas velas –y porque pensar todavía es gratis en el país, como la radio a pila, “reina del hogar” cuando se corta la luz y no hay tele, libros ni revistas– qué difícil se hace vivir “revolcaos” en el merengue de Discépolo, en ese mismo lodo todos manoseados. Que lo tiró.  
Perdido en la amplitud modulada, pensaba, sí. En esa pausa, tanto él, como Cadícamo, Manzi, Le Pera, Contursi, y todos esos poetas y cronistas urbanos del Buenos Aires de antes, se me cruzaron por la cabeza, entre melodías, así medio de sopetón, por mérito y gracia de la “realidad”, que es “esa”, por más que leamos, escuchemos, o soñemos otra.
“Kapu hubiese sido un tanguero bárbaro”, me dije, y agarré el teléfono para charlarlo con un amigo (porque a oscuras se siente más la soledad). Nadie contestó y el debate no llegó a ningún lado, claro.
Volvió la luz y decidí esculpir un poco, entre palabras, estos pensamientos. Estándares literarios, periodismo, ficción, prosa, estilos narrativos, subjetividades, contratos de lectura, hechos, mitos, símbolos, actos morales, status quo, metáforas, experiencias, voces y más voces, porque en definitiva de voces se trata. 
Desde el vamos, me retrotraje al debate de clase y desde ese partir me metí en una disputa terrible conmigo mismo acerca de los pares, las categorías, las dicotomías, si “blanco” o “negro”, si “universal” o “individual”, si “Boca” o “River”, si “ficción” o “no ficción”, si “pizza” o “empanadas”. Esa necesidad tan nuestra.
Si a todo aquello lo subyace el “lenguaje”, pensé –y seguramente cito a alguien que ya se borró de mi cabeza–, si el lenguaje media entre nuestra percepción y la representación de nuestras percepciones, tanto el periodismo como la ficción, la ficción de la no ficción, lo real de lo inteligible; si este lenguaje, en términos generales, tiene por objeto otro lenguaje, como el periodismo, no sé porque (quizás por espíritu contestatario), el argumento de Zavarzadeh  –citado por James Aucoin, en Epistemic responsability and narrative theory–, “todo periodismo es ficción”, se puso de pie entre los otros argumentos, alzando la mano, con pinta de cierre redondo, con moño y todo.
Pero claro, el asunto no se termina ahí, nunca termina, porque Kapu, este maestro de nombre difícil, tiene un porqué. El porqué es la “noticia”. Y la noticia, como dice Furio Colombo, “es algo que alguien quiere ocultar”. 
Kapu “es” por la Noticia, y “es” por la Censura, y ese valor, con su figura opuesta más oscura, resalta y brilla ante todos los matices del debate con olor a clisés (sin animo de ofender a “naides”, claroestá). 
Riyszard Kapuscinski, logró vencer al mayor condicionante del ejercicio periodístico, que impone de manera contundente,  y en palabras de Tomás Eloy Martínez, “la retórica excluyente del silencio”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¿Todo periodismo es ficción?</p>
<p>Pensaba, entre algunas velas –y porque pensar todavía es gratis en el país, como la radio a pila, “reina del hogar” cuando se corta la luz y no hay tele, libros ni revistas– qué difícil se hace vivir “revolcaos” en el merengue de Discépolo, en ese mismo lodo todos manoseados. Que lo tiró.<br />
Perdido en la amplitud modulada, pensaba, sí. En esa pausa, tanto él, como Cadícamo, Manzi, Le Pera, Contursi, y todos esos poetas y cronistas urbanos del Buenos Aires de antes, se me cruzaron por la cabeza, entre melodías, así medio de sopetón, por mérito y gracia de la “realidad”, que es “esa”, por más que leamos, escuchemos, o soñemos otra.<br />
“Kapu hubiese sido un tanguero bárbaro”, me dije, y agarré el teléfono para charlarlo con un amigo (porque a oscuras se siente más la soledad). Nadie contestó y el debate no llegó a ningún lado, claro.<br />
Volvió la luz y decidí esculpir un poco, entre palabras, estos pensamientos. Estándares literarios, periodismo, ficción, prosa, estilos narrativos, subjetividades, contratos de lectura, hechos, mitos, símbolos, actos morales, status quo, metáforas, experiencias, voces y más voces, porque en definitiva de voces se trata.<br />
Desde el vamos, me retrotraje al debate de clase y desde ese partir me metí en una disputa terrible conmigo mismo acerca de los pares, las categorías, las dicotomías, si “blanco” o “negro”, si “universal” o “individual”, si “Boca” o “River”, si “ficción” o “no ficción”, si “pizza” o “empanadas”. Esa necesidad tan nuestra.<br />
Si a todo aquello lo subyace el “lenguaje”, pensé –y seguramente cito a alguien que ya se borró de mi cabeza–, si el lenguaje media entre nuestra percepción y la representación de nuestras percepciones, tanto el periodismo como la ficción, la ficción de la no ficción, lo real de lo inteligible; si este lenguaje, en términos generales, tiene por objeto otro lenguaje, como el periodismo, no sé porque (quizás por espíritu contestatario), el argumento de Zavarzadeh  –citado por James Aucoin, en Epistemic responsability and narrative theory–, “todo periodismo es ficción”, se puso de pie entre los otros argumentos, alzando la mano, con pinta de cierre redondo, con moño y todo.<br />
Pero claro, el asunto no se termina ahí, nunca termina, porque Kapu, este maestro de nombre difícil, tiene un porqué. El porqué es la “noticia”. Y la noticia, como dice Furio Colombo, “es algo que alguien quiere ocultar”.<br />
Kapu “es” por la Noticia, y “es” por la Censura, y ese valor, con su figura opuesta más oscura, resalta y brilla ante todos los matices del debate con olor a clisés (sin animo de ofender a “naides”, claroestá).<br />
Riyszard Kapuscinski, logró vencer al mayor condicionante del ejercicio periodístico, que impone de manera contundente,  y en palabras de Tomás Eloy Martínez, “la retórica excluyente del silencio”.</p>
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		<title>Por: Diego Geddes</title>
		<link>http://www.lanoticiadeseada.com/2008/04/01/tres-dimensiones-de-la-noticia/comment-page-1/#comment-64</link>
		<dc:creator>Diego Geddes</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Apr 2008 23:48:31 +0000</pubDate>
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		<description>Rescato algunos fragmentos de "El Emperador". Aclaro que, por su estructura, no es el libro ideal para escuchar la voz de Kapuscinski, ya que el libro está organizado en base a los testimonios de los ex minisitros y cortesanos del emperador Selassie de Etiopía. No obstante, Kapu tiene algunos fragmentos en donde narra él. Por ejemplo, la fiesta de coronación del emperador:

"El servicio era de plata, según el antiguo estilo de Harar; sobre aquellas mesas descansaban varias toneladas de valiosas piezas de vieja plata de ley. No faltó quien se llevara en el bolsillo algún que otro cubierto; éste, una cuchara; aquél, un tenedor. Descomunales montañas de carne y fruta así como de pescados y quesos se alzaban sobre las mesas. Tartas de varios pisos chorreaban caramelo dulce y multicolor. Vinos exquisitos despedían destellos de luz encarnada al tiempo que rezumaban una fragante fragancia ... 
En la profundidad de la noche, hundida en el barro y bajo la lluvia, se apiñaba una turba de mendigos descalzos a los que arojaban las sobras de las bandejas los que trabajaban en el barracón fregando platos y cubiertos. Me quedé contemplando aquella gran multitud que, sumida en un grave silencio, comía, poniendo gran esmero, las mondas, los huesos y las cabezas de pescado. había en aquel banquete suyo una concentración cuidadosa y concienzuda, una biología un tanto violenta que a ratos no reparaba en nada, un hambre saciándose en el máximo estado de emoción, de tensión; en éxtasis."

Y al final describe la última noche del Selassie en el Palacio Real y su derrocamiento, un Selassie de 82 años, completamente abatido, senil. 

"Un día, los oficiales llegaron al palacio para anunciar que aquella noche la televisión iba a proyectar una película que Selassie debía ver. El monarca accedió gustoso a cumplir la voluntad del ejército. Por la noche, se sentó en un sillón frente al televisor. Pasaban el documental El hambre oculta. El Emperador vio la película hasta el final y después se entregó a la meditación. En la última noche, un cortesano había colocado candelabros en distintos lugares del palacio y encendido las velas...
A la entrada se veía aparcado un Volkswagen verde. Se sentaba al volante un oficial, que abrió la portezuela y mantuvo bajado el asiento delantero para que el Emperador pudiera introducirse en el interior. Cómo es eso, masculló Haile Selassie, ¿he de viajar en esto?. Ese fue su único gesto de protesta aquella mañana." 

Esa es la última descripción del libro. Quisiera destacar el final que elige Kapu para El Emperador: no hay un solo juicio de valor (explícito) o conclusión respecto de la vida de Selassie. Hay, sí, dos cables de France Press y de Ethiopian Herald que hablan de la muerte del emperador. Pero la voz de Kapu no aparece: una forma maestra y superior de decir "yo ya dije (o hice decir) todo lo que tenia para decir sobre este personaje".</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Rescato algunos fragmentos de &#8220;El Emperador&#8221;. Aclaro que, por su estructura, no es el libro ideal para escuchar la voz de Kapuscinski, ya que el libro está organizado en base a los testimonios de los ex minisitros y cortesanos del emperador Selassie de Etiopía. No obstante, Kapu tiene algunos fragmentos en donde narra él. Por ejemplo, la fiesta de coronación del emperador:</p>
<p>&#8220;El servicio era de plata, según el antiguo estilo de Harar; sobre aquellas mesas descansaban varias toneladas de valiosas piezas de vieja plata de ley. No faltó quien se llevara en el bolsillo algún que otro cubierto; éste, una cuchara; aquél, un tenedor. Descomunales montañas de carne y fruta así como de pescados y quesos se alzaban sobre las mesas. Tartas de varios pisos chorreaban caramelo dulce y multicolor. Vinos exquisitos despedían destellos de luz encarnada al tiempo que rezumaban una fragante fragancia &#8230;<br />
En la profundidad de la noche, hundida en el barro y bajo la lluvia, se apiñaba una turba de mendigos descalzos a los que arojaban las sobras de las bandejas los que trabajaban en el barracón fregando platos y cubiertos. Me quedé contemplando aquella gran multitud que, sumida en un grave silencio, comía, poniendo gran esmero, las mondas, los huesos y las cabezas de pescado. había en aquel banquete suyo una concentración cuidadosa y concienzuda, una biología un tanto violenta que a ratos no reparaba en nada, un hambre saciándose en el máximo estado de emoción, de tensión; en éxtasis.&#8221;</p>
<p>Y al final describe la última noche del Selassie en el Palacio Real y su derrocamiento, un Selassie de 82 años, completamente abatido, senil. </p>
<p>&#8220;Un día, los oficiales llegaron al palacio para anunciar que aquella noche la televisión iba a proyectar una película que Selassie debía ver. El monarca accedió gustoso a cumplir la voluntad del ejército. Por la noche, se sentó en un sillón frente al televisor. Pasaban el documental El hambre oculta. El Emperador vio la película hasta el final y después se entregó a la meditación. En la última noche, un cortesano había colocado candelabros en distintos lugares del palacio y encendido las velas&#8230;<br />
A la entrada se veía aparcado un Volkswagen verde. Se sentaba al volante un oficial, que abrió la portezuela y mantuvo bajado el asiento delantero para que el Emperador pudiera introducirse en el interior. Cómo es eso, masculló Haile Selassie, ¿he de viajar en esto?. Ese fue su único gesto de protesta aquella mañana.&#8221; </p>
<p>Esa es la última descripción del libro. Quisiera destacar el final que elige Kapu para El Emperador: no hay un solo juicio de valor (explícito) o conclusión respecto de la vida de Selassie. Hay, sí, dos cables de France Press y de Ethiopian Herald que hablan de la muerte del emperador. Pero la voz de Kapu no aparece: una forma maestra y superior de decir &#8220;yo ya dije (o hice decir) todo lo que tenia para decir sobre este personaje&#8221;.</p>
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