Jon Lee Anderson

18 de Abril de 2008

Es llamativo, y por eso poderoso el comienzo de la biografía periodística del Che Guevara, que escribió Jon Lee Anderson.

La primera línea es fantástica: “El horóscopo era desconcertante”, dice.

Y continúa, sorprendentemente, refiriendo la lectura astral que, precisamente, una astrológa hizo del Che. ¿Por qué? Se pregunta el lector. ¿Que tiene eso de relevante? En una biografía inmensa como esa, lo ínfimo es crucial.

Jon Lee descubrió que la partida del nacimiento del Ché, estaba falsificada. Que había nacido antes de lo que allí constaba. Que su madre había quedado embarazada siendo soltera, y que, entonces, y en conjunción con el espíritu de aquel año de 1928, ella y Ernesto padre, habían ocultado el embarazo . Apuraron el casamiento. “La astróloga, amiga de la madre del Che, revisó sus cálculos en busca de un error, pero los resultados no variaron. “Se trataba de una personalidad mediocre, sumisa, que había llevado una vida sosegada. Entonces, una de dos: o tenía razón o era una astróloga totalmente incompetente.

 Al ver ese horóscopo deprimente, la madre del Che rió. Entonces reveló un secreto que había guardado celosamente durante tres décadas. Su célebre hijo había nacido un mes antes…no era de Géminis sino de Tauro: una personalidad audaz y obstinada…”

Esos datos primigenios, son muy profundos para entender una biografía, para entender una vida.  

 Jon Lee comienza a biografiar al personaje antes aún de su nacimiento. Y eso le permitirá  describir toda la vida del Che, con mirada original.

Eso es la genialidad: lo inusitado pero crucialmente pertinente.

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12 comentarios Comentar esta entrada

  • 1. Clarisa  |  Abril 20th, 2008 at 16:50

    Creo que el trabajo de J. Lee le permitió tomarse mil licencias que evidentemente y salvando las distancias, muchos de nosotros no podemos hacer. Cuesta mucho que en las redacciones nos permitan detenernos en detalles particulares que a veces cuentan mucho o que al menos, sirven para “enganchar” al lector.
    También creo que las estructuras de redacción a veces juegan en contra, personalmente, si una nota me gusta la leo, más allá de si se respetaran a rajatabla las dichosas 5W o no.
    Leyendo (por partes) el libro del Che veo como este periodista toma lo “inusitado pero crucialmente pertinente” para contar su historia y destaco dos que me llamaron la atención: el dato de que el Che escribía religiosamente toda su vida, casi como convencido de su destino de trascendencia y también la anécdota de que cuando vivía en Córdoba y jugaba al rugby, por más enfermo y maltrecho que tuviera el cuerpo, salía a la cancha con una fuerza y una actitud aguerrida que por ese entonces, pocos se explicaban.

  • 2. Galo Fernando Sosa  |  Abril 20th, 2008 at 21:48

    Como se analizó en la clase es una entrada interesante, inteligente y llamativa. Creo que al ser un gran periodista tiene el permiso para tomarse varias licencias que los periodistas no pueden tomarse por los manuales de estilo o por la extensión de los textos. Sin embargo es muy válida puesto que engloba y atrae desde la primera línea y a lo largo del texto la retoma para contextualizar la vida del personaje.

  • 3. Jacqueline Burbano  |  Abril 20th, 2008 at 21:58

    La entrada del libro es buena porque desde ese momento denota la investigación del autor que se demuestra a lo largo del libro. Sin embargo, creo que eso solo lo puede hacer porque es un libro y tiene mucho espacio para contar pequeñas cosas, las mismas que en una redacción de un diario a veces por tiempo y espacio no se pueden hacer.

  • 4. Sol  |  Abril 23rd, 2008 at 1:37

    MISMO ESPIRITU
    “América es una, desde Méjico hasta el Estrecho de Magallanes”. La frase que dijo el Che cuando festejaba su cumpleaños con los médicos y enfermeras del centro en el que trabajó como voluntario en Perú, introdujo la interpelación del que fue, seguramente, su primer discurso político: “Sin provincialismos”.
    La esencia inicial de su espíritu expedicionario no es idealismo, filosofía o esquema conceptual. Es una consecuencia de su movilización y observación. De haber cruzado la frontera. Llamativo (va, ¿llamativo?) parentesco del Che con Kapuscinski, que dijo abrazó el periodismo porque quería “cruzar fronteras”: “Me sentía tentado a asomarme al otro lado, ver que había allí”.
    Y quedó claro que J. Lee no tiene nada de provincialismo mental, ni de los otros.

  • 5. Francisca  |  Abril 24th, 2008 at 18:15

    Fragmento que muestra que Ernesto era más interesante antes de ser el Che. Este pasaje me resultó muy gráfico y simple, pero de gran carga simbólica. Puedo imaginarme la situación. Un párrafo en el que el personaje rompe, una vez más, con las convenciones sociales, y se centra en lo que él considera importante. Se trata de un Ernesto “simpático” y “excéntrico”, con ideas políticas no del todo definidas todavía.

    Página 47: “A una edad en que los varones se esfuerzan por impresionar a las chicas, la despreocupación de Ernesto por su aspecto personal resultaba sumamente seductora. Una noche apareció con una muchacha de buena posición y elegantemente vestida en el Cine Ópera, donde su amigo el “Facho” Rigatusso vendía caramelos. Como siempre, Ernesto vestía una vieja y enorme trinchera con los bolsillos atestados de alimentos y un termo con mate. Al ver a Rigatusso, abandonó ostensiblemente a su acompañante para conversar con su amigo de “clase inferior”.

  • 6. veronica foxley  |  Abril 28th, 2008 at 16:54

    Voy en la página 125 del libro…A través de esta investigación, que como el autor dice le tomó 5 a años de trabajo, queda clarísimo que el tiempo es un elemento fundamental a la hora de investigar. Hay en este trabajo, tal cantidad de detalles, de fuentes, de anécdotas que configuran la personalidad de Guevara y su entorno de una manera magistral. Lo que pregunto es qué detales habría rescatado el autor si la biografía hubiera sido la de Juanito X y no de un personaje archiconocido como este. El ángulo trazado por el autor está configurado y de alguna dirigido por ese Ernesto célebre antes de serlo y todo apunta en esa dirección.
    Su afán aventurero y de cruzar las fronteras sociales (siempre terminaba hablando o durmiendo con los lingeras)y políticas se plasma en todas sus historias, como cuando dice: “Morir, sí, pero acribllado por las balas, destruido por la bayonetas, sí. Ahogado no”, refiriéndose al obstáculo que era su asma. En la idea del viaje, el Che encontraba la libertad y muy consciente de que lo suyo iba a trascender a los 22 años inicia sus relatos en diarios de vida. También hay otra observación notable y que nos muestra la idea del viaje como vehículo de conquista: quería casarse con Chichina y su luna de miel debía ser en una casa rodante en la que recorrerían Sudamerica.
    Lo que aún no logro encontrar en el relato, son los defectos del Che, las facetas más humanas y menos heroícas.

  • 7. Jesica  |  Abril 28th, 2008 at 20:11

    J.Lee al igual que Kapuscinski basan sus relatos en las características particulares del personaje para resaltar su grandeza. Comparto con ustedes esta frase que a mi criterio describe a Ernesto Guevara antes de ser el “Che”. Para situarnos, es cuando Guevara asiste a una anciana en La Gioconda. “Allí, en estos últimos momentos de gente cuyo horizonte más lejano fue siempre el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del proletariado de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que lo rodea. Hasta cuándo seguirá este orden de cosas basado en un absurdo sentido de casta es algo que no está en mi contestar, pero es hora de que los gobernantes dediquen menos tiempo a la propaganda de sus bondades cómo régimen y más dinero, muchísimo más dinero, a solventar obras de utilidad social”.
    Sin dudas, acá se ve claramente quien es y quien fue el Che.

  • 8. Jesica  |  Abril 28th, 2008 at 20:11

    J.Lee al igual que Kapuscinski basan sus relatos en las características particulares del personaje para resaltar su grandeza. Comparto con ustedes esta frase que a mi criterio describe a Ernesto Guevara antes de ser el “Che”. Para situarnos, es cuando Guevara asiste a una anciana en La Gioconda. “Allí, en estos últimos momentos de gente cuyo horizonte más lejano fue siempre el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del proletariado de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que lo rodea. Hasta cuándo seguirá este orden de cosas basado en un absurdo sentido de casta es algo que no está en mi contestar, pero es hora de que los gobernantes dediquen menos tiempo a la propaganda de sus bondades cómo régimen y más dinero, muchísimo más dinero, a solventar obras de utilidad social”.
    Sin dudas, acá se ve claramente quien es y quien fue el Che.

  • 9. Sol Musa  |  Abril 28th, 2008 at 23:05

    Por si había alguna duda, en el trabajo de Jon Lee Anderson queda claro que no se es el Che Guevara por casualidad. Y también que no es casualidad ser Jon Lee. El detalle y la minuciosidad hacen la diferencia, hablan del personaje y del trabajo del autor.
    No me parece tan asi que en las redacciones no se nos permita detenernos en el detalle. “Bajalo a la gente”, “a quien le importa?”, “busca una cara, un caso”, son frases que se suelen escuchar. El detalle humaniza la noticia y el detalle, en este caso, humaniza al Che. Iba al colegio, tenía boletines, una abuela, amigos y jugaba al rugby. Sus padres se peleaban, quería más a uno que a otro. Leía, era curioso y no le interesaba la política. Este último, un detalle que desafía el sentido común. No ayudó a su amigo cuando lo metieron preso, no fue a protestar por él. El autor muestra las contradicciones de un Che en proceso de ser. Un Che que se enamoró de una chica bien, una chica de la alta sociedad, cuya familia representaba muchas de las cosas que él detestaba, pero a la que visitaba con la camisa escandalosamente sucia.
    Ernesto se volvió el Che viajando. Presenció la miseria, el atraso y la injusticia y no pudo volver atrás. Rescato una idea del autor sobre el primero de los viajes del personaje. Jon Lee trata de reconstruir ese clic mental. Al final de la pag. 71 dice de los coyas y los “cabecitas negras” a los que Ernesto había conocido “por primera vez, dejó de verlos como sirvientes o símbolos; había viajado entre ellos”.

  • 10. Maga  |  Mayo 1st, 2008 at 13:34

    Toda biografía comienza antes del nacimiento. Si la del Che, no lo sabía, empieza con una tachadura, con un secreto, con una tergiversación inicial, es un detalle fantástico. Pero también es cierto que toda biografía es el relato de un azaroso camino de transformación de lo dado, de los horóscopos y también de las tachaduras iniciales. De allí lo maravilloso de la vida humana.

    No leí el libro de J. Lee Anderson, pero voy a hacerlo a partir de los interesantes comentarios de este blog.

    Una pregunta ¿cuáles son las clases a las que hacen referencia? Parecen muy interesantes…

  • 11. Clarisa  |  Mayo 5th, 2008 at 0:57

    Hoy leía la nota que publicó Clarín sobre la presentación de Tom Wolfe en la Feria del Libro y me pareció bueno trazar un paralelismo entre el concepto de éste, donde refiere que nada mejor que la realidad para escribir una buena novela y el caso de J. L. Anderson.
    Anderson publicó un libro periodístico sobre la vida de un hombre que ostentó todos los méritos para ser el personaje de una novela. Se basó en datos biográficos, en anécdotas, en documentos y, agotando todas las fuentes, logró un trabajo de investigación periodística que no perdió rigor y en dónde además se valió de recursos literarios que lo tornaron atrapante.
    Por su parte, Wolfe fue quien planteó por primera vez la posibilidad de darle un estilo literario a las notas periodísticas y revolucionó el género.
    Pienso entonces que ambos son cultores del oficio “redacciones afuera” y buenos exponentes de cómo lograr noticias por impregnación, escribir con certeza y sacando provecho de las opciones infinitas que se plantean al momento de pasar las palabras sobre la hoja (o pantalla) en blanco.
    Clarisa

  • 12. Diego Geddes  |  Mayo 6th, 2008 at 10:25

    En la página 74, Jon Lee relata una cena en la casa de los padres de Chichina.
    Dice Jon Lee: “Las tensiones alcanzaron un pico durante una cena en Malagueño, en la que estuvieron presentes Dolores y Pepe Aguilar. Conversaban sobre Winston Churchill, un nombre venerado por los Ferreyra, que eran anglófilos acérrimos. Mientras los mayores de la familia relataban sus anécdotas preferidas sobre Churchill, Ernesto escuchaba sin ocultar una sonrisa burlona, dice Dolores.
    Sin poder contenerse, Ernesto intervino para tachar al venerado estadista como un politiquero más. Pepe Aguilar recuerda la tensión del momento. Horacio, el padre de Chichina, dijo: “Esto ya no lo puedo aguantar”, y se fue de la mesa. Yo miré a Ernesto, pensando que los que realmente teníamos que irnos éramos nosotros, pero él se limitó a sonreír como un chico travieso y comenzó a morder un limón a mordiscos, con corteza y todo”.
    Ernesto provocador e irónico (un rasgo común entre Churchill y Guevara). Pero aquí hablamos de Jon Lee y lo que quiero rescatar del fragmento es, como decimos siempre, el detalle: tener una discusión de política y luego comerse un limón (con corteza y todo, el detalle del detalle), habla mucho de una persona. Pero vuelvo a Jon Lee: la avidez por preguntar “Qué pasó despues que se fue el padre de Chichina, qué comieron de postre, se comió la cáscara del limón, etc”

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