Semiofísica, Ciberfísica y teletransportación
10 de Noviembre de 2008
La semiofísica es una teoría afín al periodismo y a las ciencias de la comunicación. ¿Que es la semiofísica? Para decirlo de manera simple es una ciencia nueva que investiga, entre otras cosas, los sistemas de comunicación de los animales entre sí, que examina y documenta de que manera decodifican los animales la realidad que los rodea, como detectan lo que podríamos denominar “una noticia”.
Una noticia sería para un tigre hambriento digamos, la aparición en su universo perceptivo de una presa potencial. La “noticia” determina un cambio abrupto en su manera de actuar, se vuelve tenso, agudiza sus sentidos, se lanza al ataque. Una “noticia” es para un grupo de cebras que deambulan pacíficas en alguna planicie africana, la presencia cercana de un depredador.
Se propaga entonces un modelo de comunicación social en el grupo, lo que René Thom, el autor de un volumen clásico llamado precisamente “Esbozo de Semiofísica” denomina “vectores de pregnancia”. Los individuos que perciben el peligro emiten señales mediante órganos programados genéticamente. Así, comunicándose, propician un comportamiento colectivo automático.
En ese caso, una estampida defensiva para escapar de los depredadores. Acontece un principio de contagio, un deseo mimético, y los grupos, como manadas que son, actúan del mismo modo, corriendo todos hacia un mismo lado, por ejemplo. Los vectores de pregnancia son sistemas comunicacionales zoológicos que propagan noticias buenas o malas para los grupos sociales. Para los animales, en general las noticias son cuestiones de vida o muerte.
Resulta interesante trasladar alguno de los esquemas del modelo semiofísico al del sistema comunicacional montado por los seres humanos, al sistema de medios. ¿Qué es una noticia, mediáticamente hablando? Utilizando la terminología de René Thom, una noticia es “una saliencia”, algo que se destaca de un fondo, la presa del tigre que emerge recortada y definida para sus sentidos y que desencadena una andanada de conductas diferentes a las que el animal venía sosteniendo. En el campo humano la cuestión no difiere demasiado.
En términos tradicionales una noticia es una discontinuidad, una alteración de la normalidad que desencadena conductas masivas diferentes a las que los grupos venían sosteniendo antes de esa alteración percibida. A la vez, la revolución digital, propició la emergencia de lo que podríamos denominar Ciberfísica. Una nueva dimensión en la que la teletransportación es posible: La lógica y también la física indican con toda contundencia que alguien no puede estar en dos sitios al mismo tiempo.
Pero la compleja y decisiva irrupción de la tecnología digital en los medios abrió el cauce hacia una suerte de “ciberfísica”, que desafía las leyes de la materia. Ya es habitual –aunque continúa siendo misterioso– el hecho de que se transmitan imágenes de alguien que está en algún sitio, y no en los estudios, hacia millones de pantallas, desde el lugar en el que está. La televisión acerca el mundo exterior y vuelve cercano lo remoto. Pero en el caso del holograma en pantalla, no se transmite la imagen de alguien desde donde está, sino que se traslada su imagen hacia otra parte.
Vale la pena reiterarlo, mientras estaba en Chicago, Jessica Yellin aparecía dentro del estudio en Nueva York. en la noche del triunfo electoral de Barack Obama, el legendario conductor Wolf Blitzer de la CNN lo anunció entre el maregmanum de cifras y porcentajes que invadían las pantallas: “Ahora van a ver algo que nunca han visto en televisión”. Y de pronto, mágicamente, Jessica Yellin se “encarnó” delante suyo. La estaban filmando 35 cámaras en Chicago que transmitían la escena en tres dimensiones que capturaban en Nueva York.
La ciberfísica y la teletranspotación digital son afínes en términos lógicos a la física cuántica A la vez, la revolución digital, propició la emergencia de lo que podríamos denominar Ciberfísica. Una nueva dimensión en la que la teletransportación es posible:La lógica y también la física indican con toda contundencia que alguien no puede estar en dos sitios al mismo tiempo.
Pero la compleja y decisiva irrupción de la tecnología digital en los medios abrió el cauce hacia una suerte de “ciberfísica”, que desafía las leyes de la materia. Ya es habitual –aunque continúa siendo misterioso– el hecho de que se transmitan imágenes de alguien que está en algún sitio, y no en los estudios, hacia millones de pantallas, desde el lugar en el que está.
La televisión acerca el mundo exterior y vuelve cercano lo remoto. Pero en el caso del holograma en pantalla, no se transmite la imagen de alguien desde donde está, sino que se traslada su imagen hacia otra parte. Vale la pena reiterarlo, mientras estaba en Chicago, Jessica Yellin aparecía dentro del estudio en Nueva York. en la noche del triunfo electoral de Barack Obama, el legendario conductor Wolf Blitzer de la CNN lo anunció entre el maregmanum de cifras y porcentajes que invadían las pantallas: “Ahora van a ver algo que nunca han visto en televisión”. Y de pronto, mágicamente, Jessica Yellin se “encarnó” delante suyo. La estaban filmando 35 cámaras en Chicago que transmitían la escena en tres dimensiones que capturaban en Nueva York.La ciberfísica y la teletranspotación digital son afínes en términos lógicos a la física cuántica
¿Cómo es el mundo real? ¿Qué es la realidad? ¿Qué es y cómo es? Por ejemplo: un árbol es real. Efectivamente, ocupa un lugar en el tiempo y el espacio, podemos verlo, percibirlo a través del tacto y aspirar el aroma de sus hojas, sentir su consistencia su disposición vertical desde sus raíces hacia su copa ya en contacto con el cielo. Es real. Pero, ¿cómo es ese mismo árbol a la luz de la física cuántica por ejemplo?
Definitivamente es otra cosa. Visto desde esa óptica que se sumerge en lo ínfimo, el árbol es un conjunto prácticamente inasible de “paquetes de energía”, de “quantum”, de fotones, de haces luminosos de trayectorias inciertas… todo articulado según una lógica radicalmente diferente a la que percibimos prima–facie con nuestros cinco sentidos, un “espacio” microfísico en el que el espacio es otra cosa y en el que el tiempo es diferente y en el que entonces, la realidad que conocemos ya no es la realidad sino otra cosa.
¿Pero que es la teletransportación? En términos simplistas, la teletransportación es la posibilidad de trasladar materia de un sitio a otro del espacio sin que medie un tiempo para la concreción del traslado mismo. Teletransportar sería, tal como la ciencia ficción hasta ahora imagina, deconstruir un objeto en un sitio y hacerlo aparecer ipso facto en otro sitio. Una molécula que está aquí puede ser teletransportada allí sin que transcurra un solo instante entre una situación espaciotemporal y la otra.
Con mayor precisión (complejidad) teletransportar es comunicar el estado estructural, (su organización física), de un objeto a otro sin que exista entre ellos una conexión material aparente. En la Universidad de Ginebra, un grupo de científicos, logró transferir las propiedades de un fotón hacia a otro fotón a una distancia de dos kilómetros. Dicho de otro modo: una partícula que denominaremos B, es afectada en un instante, precisamente cuando recibe las características de la partícula A, y entonces se transforma y se altera, pareciéndose internamente a A, hasta ser idéntica a ella en su intimidad física. Pero la partícula B está a dos kilómetros de la partícula A, y de pronto y sin que se toquen la una asume las características de la otra.
Esas características, esa estructura física elemental, fue ya teletransportada. Habría, hacia el 2020 aproximadamente (según la revista Nature) existirán computadoras cuánticas, según una estructura ya experimentada por científicos daneses. La memoria y la rapidez del Internet cuántico serían superlativas. Las posibilidades de la red llegarían hasta el umbral hoy casi inconcebible de la teletransportación. Sería factible teletransportar características microfísicas desde una partícula hacia la otra a través de la red. Sería una suerte de “e.teletransportación”.
Mientras tanto, y según diversos informes, el Pentágono ya está considerando las posibilidades militares de la teletransportación. Pero la historia comenzó hace tiempo. Exactamente el 14 de diciembre de l900. Entonces, el profesor Max Planck de la sociedad de física de Berlín habló por primera vez en una conferencia pública de la física cuántica. Habló entonces de la luz y de la energía y de cómo el color de la luz varía según la temperatura del cuerpo que la emite.
Quien coloque una barra de hierro al fuego podrá observar esas variaciones asombrosas. Internet es luz. Quien lee en Internet lee luz, en un sentido amplio del concepto. El internauta se contacta sensorialmente e intelectualmente con rayos que son grafos, trazos, letras, o imágenes, que decodifica cerebralmente a través las ondas que circulan por el córtex y constituyen nuestra inteligencia. Esa luz nos traslada a un universo distinto, de hecho nos traslada o nos teletransporta (en un sentido metafórico en principio) al ciberespacio.
Entrada guardarda en la categoría: General




Comentar esta entrada
Algunas etiquetas HTML soportadas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback | Suscribirse a los comentarios mediate las fuentes RSS