¿Concentración o convergencia?
La discusión sobre la nueva legislación referida a los medios en la Argentina y en otros países de América Latina, se apoya en axiomas que se suponen indiscutibles.
Uno central es el de la concentración. Se afirma que en la Argentina hay una alta tasa de concentración de la propiedad de los medios.
Se alude, a una “ratio de concentración”. Una ecuación para medir lo que se denomina “Tamaño Crítico” de los multimedios. Se apela a un método de medición (entre otros) denominado Indice Herdifindahl *
Se afirma que: “La concentración de medios e industrias infocomunicacionales tiende a la unificación de la línea editorial. Mas allá de excepciones, opinan Mastrini y Becerra, que “es difícil que en un mismo grupo de comunicación se hallen divergencias profundas sobre temas que son sensibles a los intereses del grupo”.
Se afirma también que la “concentración provoca la centralización geográfica de los producción de contenidos auidovisuales” (Buenos Aires en Argentina, o San Pablo en Brasil, etc)
No todos conciben a la concentración del mismo modo: Alfonso Sanchez Tabernero y Miguel Carvajal dicen que “La concentración puede ser positiva y destacan que no es conveniente detener los procesos de crecimiento porque de ésta forma se penaliza el éxito y se frena la innovación”
Pero esencialmente sostienen “hay cada vez menos concentración en Europa”, como consecuencia “del impetu desregulador de los últimos años”.
Creen que aún cuando exista, “la concentración no afecta la pluralidad”.
Los propios Martini y Becerra, dicen en su último libro, “los dueños de la palabra”, que “una vez medida la concentración”, resulta muy conplejo cuantificar los efectos que ellos produce sobre el plurarismo y la diversidad”.
La teoría de la concentración surge a mediados de los ‘80, antes de la revolución más profunda de Internet en particular y de los medios en general.
Mas que de concentración hoy se habla de convergencia.
Los medios son “híbridos”, se dispersa la información a través de sus distintas plataformas.
La convergencia es la puerta de entrada a la nueva tecnología y a la audiencia interactiva y participativa.
Es el camino hacia la pluralidad, puesto que no hay medios convergentes sin convocatoria a la participación efectiva y sistemática de la gente que deja de ser un colectivo pasivo y meramente receptor de noticias, para convertirse mas bien en un polo activo y emisor.
La imposición de barreras autodesignadas como “morales” a la prensa para evitar la convergencia atentaría contra la innovación y contra la revolución copernicana de los hábitos de consumos culturales.
El gobierno y sus intelectuales afines, conciben a la comunicación como un bien escaso, apropiado mayoritariamente por un grupo o empresa dominante.
Toda la evidencia implica lo contrario: prevalece lo que se denomina Opulencia Comunicacional.
La Opulencia Comunicacional se define ahora como una nueva situación en la que las personas disponen de mucha mas comunicación de la que pueden asumir. La Argentina es un espacio de opulencia comunicacional.
La convergencia dispara la opulencia comunicacional
Agregar comentario 30 de Septiembre de 2009



